El relato plandémico pierde fuerza definitivamente; lo peor para nosotros ya ha pasado y podemos empezar a poner nuestra atención en la integración de lo vivido y en las posibilidades que se abren para ir creando un nuevo paradigma real
El relato plandémico pierde fuerza definitivamente; lo peor para nosotros ya ha pasado y podemos empezar a poner nuestra atención en la integración de lo vivido y en las posibilidades que se abren para ir creando un nuevo paradigma real